Desde que empecé a trabajar, he dejado bastante aparcada a
Olyvia (mi pequeña pero increíble
Olympus), así que este fin de semana he decidido sacar unas cuantas fotos para compensar este abandono repentino que ha sufrido tras cuatro meses de uso más bien frecuente.
Ayer por la tarde necesitaba comprar un regalo de cumpleaños, y decidimos ir al centro comercial Las Arenas, recientemente inaugurado. Tengo que decir que no soy para nada aficionada a pasar el rato en los centros comerciales, me parecen aburridos, fríos y vulgares. Éste en concreto tiene una particularidad: está situado en una plaza de toros. La plaza de toros de Las Arenas, junto a la Plaza España, llevaba años, décadas abandonada. Una auténtica pena, porque aunque no soy nada aficionada al mundo taurino, las plazas de toros me parecen hermosas. Siempre soñé con que la habilitaran como centro cultural,
imaginaos: una
gran biblioteca, una
filmoteca, una zona ajardinada, un escenario para actuaciones... una plaza de toros daba para mucho. Finalmente ha sido un centro comercial, de lo más exclusivo, además, casi todo es de firma. Y la plaza de toros ha quedado muy afeada. Para mi gusto,
desatroso.
En cualquier caso, fuimos porque nos hacía gracia subir a la parte superior, donde todo el perímetro de la última planta es un gran mirador. No es que tenga unas vistas demasiado espectaculares, pero daba para sacar alguna foto de la ciudad.
Izquierda: Plaça Espanya, Avinguda Maria Cristina con el Museu Nacional d'Art de Catalunya al fondo, y rozando el cielo azul, el pirulín (nadie lo llama Torre Telefónica) del Palau Sant Jordi.
Derecha: el Parc Joan Miró (Dona i Ocell incluidos), y al fondo, la montaña del Tibidabo.
Junto a la plaza de toros (a la izquierda de la foto, el edificio de la B) hay un hotel en cuyo terrado tienen una terraza con una piscina impresionante. Desde el mirador del centro comercial se ve todo, voyerismo puro. Los del hotel no deben estar muy contentos.
Al fooondo, las torres Mapfre (nuestras torres gemelas)Cambiando de tema, por fin he terminado el curso de restauración de muebles, estoy en espera de mi modesto diploma. Aquí os dejo las fotos de mis pacientes (pacientísimos):

La butaquita no ha quedado del todo bien (el apaño del brazo no ha quedado bien teñido, así que le he puesto un foulard que lo tapa. Es lo que hay)
En las fotos no se aprecia lo suficiente, pero el perchero ha quedado precioso.
Estoy de lo más orgullosa.Y la mesa de coser de mi abuela... ha revivido. Había perdido el brillo, y ahora está la mar de reluciente (la goma laca aplicada a muñequilla hace maravillas). Mi abuela me ha dicho que me la dejará en herencia, y además me dio 20 euros por la faena realizada :)
Y, para finalizar, hacer una breve referencia a la primavera (que este año se me ha pasado hacer post primaveral). No voy a extenderme diciendo lo alteradas que andan las hormonas (sobretodo las masculinas) desde que hemos dejado el abrigo para ponernos la chaquetilla de entretiempo; pero sí voy a decir que es la mar de divertido ver y oír las reacciones de los hombres cuando pasa una mujer en tirantes o falda. ¡Cómo se echaba de menos!
Pero también estoy muy contenta porque resulta que ya no mato plantas.
Hace unos meses, decidí comprarme un par de
potus para darle
vidilla al hogar (hacía años que no tenía plantas en casa porque se me morían todas, incluso los
potus, que son
todoterreno). Además, por Navidad, mi padre nos regaló una
poinsetia de esas (la planta de Navidad de toda la vida) y en
Nochebuena, para más inri, me cayó un
bonsai (¡yo! ¡un
bonsai! ¿Estamos locos o qué?).
Pues para mi sorpresa, los
potus están
larguísimos (¡qué
rápido crecen cuando se los riega!), la
poinsetia no se me ha muerto, y mi
bonsai ¡hasta ha florecido! ¡Viva la primavera!

Izquierda: mi área plantística, están todas ahí porque es la zona más iluminada de mi casa.
Derecha: la poinsetia, viva y roja.Izquierda: así estaba el bonsai a día 4 de enero. Todo y ser de hoja perenne, se le empezaron a caer todas y me cagué. Esperanzada, le podé algunas ramas y esperé, a ver que pasaba.
Derecha: así está a día de hoy. Todo y ser gitano (investigué y resulta que es de la especie Carmona), lo he bautizado como Hatori Hanzo (Hato para los amigos)

¡Las florecillas! ¿Se puede ser más majo? ^^