martes 10 de noviembre de 2009

Ahora a sacarle foto a todo, ya verás...

Cuando era pequeña, era la única de mi casa que sabía como funcionaba el vídeo, o cómo se grababa una cinta de cassette a una virgen. O cómo se sincronizaba un mando de estos universales para nuestro modelo de televisión.

Bueno, ya no es el caso. La lumbreras de la tecnología ha pasado a ser una auténtica patata para todo lo que tenga que ver con la electrónica. Hay demasiadas cosas, y todo va demasiado rápido. A la que se pierde un poco el hilo, uno ya no se entera.Y si, además de de estar pez total, se pasa de esto

a esto otro

pues el show ya es tremendo...



Ratman fue el otro día a cambiar los puntos por un móvil nuevo porque el mío se escuchaba fatal (normal, con las hostias que se ha llevado en cinco años demasiado me ha durado), y me apareció con el modelo de la fotografía de arriba.

PECOSA: -¿¿ESO ES MI NUEVO MÓVIL??
RATMAN : - Sí, es una gama sencilla, pero está bueno...
PECOSA: - ¿¿Sencilla??

Había que verme la cara de idiota toqueteando la pantalla, flipando y diciéndole a Ratman "¡¡PARECE UN ORDENADOR!!" y Ratman mirándome con cara de "pobrecita..."


Al día siguiente, me lo llevo al curro:

COMPAÑERA: -¡Halaaa! ¡Qué caña!
PECOSA: -¡¿Has visto que nivel?!
COMPAÑERA: - ¡Ya te digo! Es digital, ¿no?
PECOSA: - ¿Cuando dices "digital" quieres decir "táctil"?
COMPAÑERA: - Sí.
PECOSA: - (¬¬') Sí, lo es.



Y como estoy entusiasmada con el hecho de tener un móvil que haga fotos y vídeos en los que se distinga a las personas, y tener cable USB para pasarlo todo al ordenata, pues voy a colgar algunas cosas interesantes (o, más bien, que una cree interesantes cuando tiene juguetito nuevo):



Los nuevos contenedores de la ciudad (¡qué majos y qué redonditos!)




Dos Barbies gigantes diciendo: "¡Hola, Barcelona!"



video

Mi paseo desde la parada del metro hasta el curro (la gente me miraba mientras filmaba esto...)




Y había grabado a mi compañera cantando Serrat, pero las grabaciones de voz no me deja colgarlas.



viernes 6 de noviembre de 2009

Y eso que no llevo ni medio vasito de vino

No sabéis lo que me está doliendo escribir esto.

Me acabo de pegar, literalmente, un hostión tremendo. Pero de los de verdad.

Hoy estoy sola en casa. Estaba cenando. Quería ir a la cocina a buscar algo. Mi cocina es muy pequeña y he entrado sin encender la luz. Al entrar he tropezado con la tapa del horno, que la había dejado abierta (me he hecho una pizza) y he caído encima de la tapa y hacia adelante, directa al fregadero. El módulo del horno con los fogones (que es independiente) se ha venido hacia mí, se me ha caído la cafetera encima con el consecuente baño de café, se ha caído la tapa del módulo por ahí... Un escándalo brutal, y lo que aún no sé es cómo no me he dejado la cabeza, los dientes o lo que sea en el fregadero. El súper-caidón-estruendoso ha durado como cinco o seis segundos, que se me han hecho eternos y recuerdo a cámara lenta. Hacía tiempo que no me temblaba el cuerpo después de una caída como me ha teblado hoy.

De la hostia que me he dado no recuerdo qué coño iba a buscar a la cocina. El diagnóstico final simplemente consiste en cortes y magulladuras, tener que ducharme y cambiarme la ropa y limpiar la cocina de café.

De ahí lo de que me duele escribir este post. Cada vez que muevo un dedo para apretar una tecla veo las estrellas.

lunes 2 de noviembre de 2009

No hay suficientes manicomios en el mundo...

Cosas que vemos o nos pasan cuando salimos a la puerta de la tienda a echar el cigarrito:

- La señora del arroz. Ésta es habitual del barrio. Es una mujer de unos cincuenta y tantos que se pasea con una bolsa de plástico llena de arroz. Cuando pasa por al lado de un container de basura o una papelera, coge un puñado y, rápida y disimuladamente, lo lanza bajo de la papelera en cuestión. Además habla sola.

- El señor que mea en la calle. Tuvimos el privilegio de observar como un señor de unos setenta años aparcaba el coche en el chaflán, bajaba de él, se bajaba los pantalones y meaba. Tan tranquilo. Ahí. Delante de nosotras. Se subió los pantalones, se montó de nuevo al coche y se fue. Todo esto en plena esquina de dos calles con más tráfico que el que hay en la Zona Franca.

- El pintor educado. Un chico de unos treinta años, vestido de pintor, cruza el semáforo y se dirige hacia mí con la mano extendida y la mirada perdida. Cuando lo tengo delante me dice: "¿Me das la mano?", a lo que respondo desconcertada "No..." mientras me meto en la tienda.


¿¿Es que no hay gente normal??

domingo 1 de noviembre de 2009

Mia por una noche

viernes 30 de octubre de 2009

Atrezzo para la noche de mañana


(Aunque parezca mentira, este disfraz casero es un homenaje)