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viernes, 7 de octubre de 2011

Nubes

En mi pequeño mundo (el que no va más allá de mí misma) los naipes me hacen de punto de libro.
Mi bonsai crece de forma indómita. Tiene las hojas demasiado grandes para ser un bonsai, pero a mí me parece más bonito así.

En mis días nublados suena la bossa nova, y me pongo el camisón del revés. Lavo los platos antes de tomarme el café, y al café le pongo azúcar de más.

Desde mi pequeño mundo imagino paisajes inhóspitos, con carreteras de arena interminables, coches clásicos y fotografías en blanco y negro.


¿Hoy es un viernes diferente o me lo parece a mí?

sábado, 17 de septiembre de 2011

Mi sábado por la tarde

Hoy he dedicado la tarde a hacer jardinería.

Hace tiempo me compré dos potus para casa, pero uno de ellos se me cayó por la ventana y se estrelló contra la terraza de la vecina del bajo. La planta aguantó el accidente y no murió (¡estas plantas no mueren nunca!), pero tras el trasplante no acabó de agarrar bien.

He decidido traérmela a casa de Ratman, donde tiene unas macetas en el balcón de esas de obra, y plantarla aquí, a ver si los nuevos aires le van bien.

Este ha sido el resultado:


A ver qué pasa.
De paso también diré que tenemos una albahaca en proceso (bueno, dos albahacas, pero la otra no acaba de crecer). Así está tras cuatro semanas desde la germinación (la otra es ésa pachucha que se ve al fondo):




Qué ganas de comerme un plato de pasta con tomate maduro rallado y hojas de albahaca frescas. Ah, y aceite de oliva.
No he podido resistirme a plantar un par de semillas más, a ver si agarran.





Como bonus track aquí os dejo con una foto de los que me han hecho compañía durante la tarde: el Chicho (izquierda, negro, tres años de edad -creo-, y rompebolas por excelencia) y la Tuni (derecha, pureta de... no sé, diez años o así; malhumorada, está en tratamiento por estrés -tócate los cojones, con la gata-):













miércoles, 29 de junio de 2011

Régimen

Hace unas semanas, mientras hacía unos menesteres en casa de mi abuela:

YAYA: Niña, ¿quiere' un poquito de tinto de verano pa' comè?
PECOSA: ¿Tinto de verano? -me giro y la veo con una botella de dos litros en la mano- ¡Ostras!
YAYA: Sí, ehque lo vi el otro día en el Lide y me dio por compral·lo.
PECOSA: Ya, y con el cuento te tomas un par de vasitos tu también...
YAYA: ¡Iiijiji...!


A la semana siguiente, al rato de comer:

YAYA: Niña, -baja la voz como para que no la oigan, aunque no había nadie más en casa- ¿quiere' unah galletah de chocolate?
PECOSA: Yaya, que no hace ni una hora que hemos acabado de comer...
YAYA: Sí, ya veráh...
Se va al mueblecito donde guarda los dulces y saca una caja de galletas surtidas sin empezar.
YAYA: Ehque ayè me fui al Lide y me dio por compral·las.
PECOSA: Anda que no te deben tener fichada ya en el Lidl. Venga, va, ábrela. ¡Pero sólo te puedes comer una!
YAYA: Sí, no, si yo no como, que tengo quendergasá -así, todo junto-. A vese a la noche puè sí que me hago un vasito de leche y me como una torta de esah de aní, pero no, no, yo no como durse...
PECOSA: Ya.
YAYA: Bueno, a vè, que me como una... -se queda mirando atentamente las galletas como para seleccionar la mejor- ¡Ay, mira, barquilloh! Bueno, una galleta y un barquillo, ¡iiijiji!
PECOSA: No hay faena, contigo.


Hoy:

YAYA: Ehte domingo, dehpuè de la misa, ¡dise er cura que haremoh un pica-pica!
PECOSA: ¡Anda! No veas, ¡así también voy a misa yo! ¿Y eso?
YAYA: Puè no sé... será por ehto der Corpuh Chrihti, o yo que sé, da iguá. Yo voy a í a ponemme hahta arriba, ¡iiijiji!
PECOSA: ¡Jajajaj, no tienes peligro tú ni nada! A todo esto, el régimen como que no, ¿no?
YAYA: Mmbueno... ehto è una vè cada tanto -dice mientras mira a otro lado sonriéndose.



Yo es que me parto.

miércoles, 8 de junio de 2011

Por fin... Alicia

Una de las cosas buenas de ir superando la torpeza (ha costado treinta años, pero lo estamos consiguiendo) es que se puede caminar por la calle levantando la vista del suelo. Y una de las cosas buenas de no ir mirando siempre al suelo es que se ven cosas más interesantes que baldosas, baldosas rotas, chicles pegados a las baldosas, colillas, papeles... ojo, que no hace mucho me encontré un billete de 10€, esa es una cosa buena de ir mirando al suelo; pero que vamos, no es algo que suela suceder.

Hoy la idea era comprar el cable del portátil de mi hermana, que se le ha roto. En la primera tienda no tenían [ABRO INCISO: Entro en una tienda de informática de la Ronda San Antonio:
-¿Tienen cables para portátil?
-¿Qué cable?
Rebusco en la bolsa (negra) en la que llevo el cable (también negro), la muda sucia, el desodorante y el peine. Cuando palpo el cable tiro de él para sacarlo, pero se me ha enredado en la ropa. Intento ir ágil (el chico está esperando mientras me mira maniobrar) pero en ese instante pienso en que como tire muy fuerte puede que me salga el tanga disparado, así que voy con más cuidado y empiezo a sudar la gota gorda. Aún no lo he sacado del todo cuando el chico me interrumpe.
- ¿Eso es un cargador?
- ¬¬' Ah, sí, eso. El cargador (no, Pecosa, no era tan difícil)
- Cargadores no vendemos.
- Vale, gracias.
- ¿Le damos un aplauso y dejamos que se vaya? De nada.
CIERRO INCISO], así que decido ir a otra tienda. Y he aquí lo bueno de no caminar mirando al suelo. Justo delante de la tienda de informática a la que me dirigía había una de artículos de segunda mano y pequeñas reliquias de tiempos pasados. No hay nada que me fascine más que meterme en una tienda llena de cosas viejas, sea lo que sea. En este caso, la mayoría de artículos eran libros, postales, fotografías, mapas, cómics... aunque también podían encontrarse otros útiles con más años que carracuca. Así que, tras mirar hacia el interior de la tienda a través del cristal del pequeño escaparate, no he podido resistirme (nunca puedo) a entrar.

Como siempre, en estas tiendas hay cosas que uno no valora y otros consideran tesoros. Una de las mesas que se encontraba justo a la entrada del local estaba llena de cuentos infantiles. Siempre me han parecido hermosos los cuentos de antaño con esos dibujos tan característicos, y pronto me he encontrado hojeando pequeños cuadernitos de lo más coloridos.
Y en un momento, mientras pasaba de un libro a otro, mis manos dan con un ejemplar de Alicia En El País De Las Maravillas. ¿Cómo no había caído en buscarlo? Ilusionada, lo extraigo de la caja para miralo. Es bastante infantil, y los dibujos no me gustan del todo, así que lo dejo en su lugar. Pero al levantar la vista (siempre al frente, ¡siempre al frente!) ¡veo varias peanas con distintos ejemplares del cuento! Casi doy un brinco.

De entre todos, uno de ellos me llama especialmente la atención. Está encuadernado en tela ocre, y en su portada tan sólo aparece el nombre de Alicia y, bajo él, la silueta de la niña. La edición es de 1958, y sus ilustraciones me han parecido preciosas, ¡y además a color! Revisando el índice veo que hay algunos episodios que desconozco (en la película de Disney no aparecen). Así que no me lo he pensado más y he salido con Alicia bajo el brazo.

Como impaciente que soy no he podido resistirme a leerlo de camino a casa. Todo y ser mi cuento favorito de siempre, jamás lo había leído. Mientras pasaba páginas me recreaba en sus dibujos, en el tacto de las gruesas hojas... y precisamente deleitándome en uno de los dibujos me he dado cuenta de una cosa: los dibujos no son a color. El único que está impreso a color es el primero, el que hay junto a la página interior del título, en el que aparece Alicia con un cerdito en brazos (una de las incógnitas del libro) y el conejo junto a ella. El resto de dibujos son en blanco y negro, han sido coloreados posteriormente con lápices de colores. Están tan bien coloreados que no era perceptible a primera vista. He imaginado a alguna niñita dando color al cuento. Aunque no haya sido así, quiero pensar que así fue.



Siempre he sabido que si alguna vez compraba el cuento de Lewis Carroll sería una edición especial. No creo que haya ninguna más especial que ésta.


martes, 17 de mayo de 2011

¡Regalitos!

La tercera cosa más chachi de que tu pareja vuelva de viaje es que siempre cae algún regalito. ¡No compres nada! ¡No gastes!, le decía por teléfono a Ratman, al cual no informé entonces de mi nueva y recurrente situación laboral. Pero le voy a perdonar los dos regalitos que me ha traído, porque son la caña.


No soy una persona de dulces, me suele gustar más lo salado; pero ayer cuando abrí la caja de Havanets que me trajo Ratman y me vino el olor casi me desmayo. No tienen ningún misterio: son conitos de chocolate rellenos de dulce de leche. Pero son brutales. Los probé por primera y única vez hace unos cuatro años, cuando un amigo los trajo de Argentina, y me quedé loca.
A los que os guste el dulce de leche y no los hayáis probado os animo a que lo hagáis, son el orgasmo hecho bombón (aquí no se encuentran en todas partes, pero imagino que en tiendas de productos latinos mínimamente grandes se podrán encontrar).

¡Mmmmm!



Hubo un día que Ratman me llamó y me preguntó qué numero de pie calzaba. No tenía ni idea de qué iba a comprarme, no me quiso decir ni mu.
Cuando sacó ayer la bolsa de la maleta me dijo:

-Leíste hace un tiempo un comic argentino.
-Sí, El Eternauta...



El Eternauta es un comic muy conocido en Argentina que fue publicado en una revista llamada Hora Cero entre los años 1957 y 1959. La historia de ciencia-ficción se inicia en casa de uno de los autores, que se usa a sí mismo como personaje: Héctor G. Oestherheld. Mientras éste se encuentra en su despacho, aparece repentinamente frente a él un hombre que se hace llamar el eternauta, puesto que viaja eternamente por el tiempo. El eternauta, ante la lógica sorpresa del escritor, inicia el relato de su aventura para explicarle cómo ha llegado hasta allí y por qué. Una historia que comienza con una nevada cuyos extraños copos matan a cualquiera que entre en contacto con ellos, y en la que no faltan seres invasores extraños y terroríficos.
Una cómic que no se limita al entretenimiento, sino que lleva en sí mismo una gran carga política que hace referencia, entre otras cosas, a la cantidad de golpes de estado que sufria el país, o al miedo como gran controlador de masas. 100% recomendable.

Uno de esos seres fantásticos que aparece en el cómic es El "Mano", que es precisamente quien adorna mi regalo:



¿No es fascinante, el tío?
(Es un poco feo, pero con esa mano debe hacer maravillas, oye)



¡Cómo me gustan los regresos!

martes, 26 de abril de 2011

Aeropuerto

No sé si será la fiebre, pero recuerdo haber pisado el aeropuerto dos veces este fin de semana.

En ambos casos despedidas.

Una de ellas es hasta dentro de tres semanas.
La otra no sé hasta cuando será, pero espero que no pase mucho tiempo.




Tres semanas no es mucho, pero duele igual (nunca he llevado bien lo de las distancias). Los aeropuertos además fomentan el llanto, tienen esa cosa. Como una tenga el día tonto lo lleva claro.

Nunca se tiran los suficientes besos cuando el otro ha cruzado el control de seguridad y se gira para saludar por última vez.
Es la primera y la última vez que me despido de él en el aeropuerto. La próxima vez que se deje algo en casa se lo va a llevar Rita la Cantaora.

Para no sentirme culpable por no hacer ni puto caso del Día de Sant Jordi, le compré una rosa a mi hermana. Dos euros, no está mal (aunque no olía a nada).




La otra despedida fue primero un hola a alguien que no había visto en mi vida, pero a la que había leído muchas veces. La Exorsister volvía de Gerona y me proponía una cerveza express en la terminal 1 (la misma que pisé el día anterior) antes de volver a su tierra, así que allí me fui.


- ¿Dónde estás?
- Estoy con M en los baños, ¿tú?
- Delante de la tienda Custo. Llevo una camiseta lila.
- Yo una a rayas. Enseguida vamos.

Mientras llegaban, me entretenía mirando la pantalla de salidas y mordiéndome las uñas. No quería mirar a lado y lado (como si fuera un partido de tenis) para no parecer una histérica, pero en uno de los momentos no pude evitar mirar a mi derecha, y vi que alguien se dirigía hacia mí con una sonrisa en la cara. Ni me fijé en su camiseta, sin duda era ella.

Tras los abrazos y presentaciones pertinentes, sólo recuerdo sentarnos con una cerveza cada una y no parar de hablar (creo que entre los nervios y la cerveza hablé demasiado, y demasiado rápido).

La hora de tertulia pasó volando, pero hablamos de mil cosas, incluso pude hablar por teléfono con el hermano de la susodicha, así que más no se podía pedir.

Fue una pincelada de color que me vino de perlas, por muy breve que fuera el encuentro.



Recuerdo haber despertado el lunes (aquí era festivo) algo mareada, sentía la fiebre, y no entendía nada (¿fiebre? ¿ahora? ¿por qué?). Recuerdo pensar en los dos días anteriores. Me vino a la cabeza un mismo aeropuerto y dos despedidas. ¿Eran reales? Me di la vuelta en la cama, él no estaba. Sí, se había ido. Mierda, no era cosa de la fiebre.
Busqué en mi bolso. El panfleto de Gerona que me había dado ella estaba ahí. Sí, la había conocido. Menos mal que no era cosa de la fiebre.

domingo, 20 de marzo de 2011

Homenaje a todo

Hoy, como último domingo de*, he decidido irme a leer al parque antes de coger el tren. Por la mañana, mientras desayunábamos junto a la Sagrada Familia, hacía fresco; pero allí en el parque, a primera hora de la tarde, hace especial calorcito, el sol incluso provoca el enrojecimiento de las mejillas.

Cuando ya llevo un rato leyendo, se acerca la misma pareja de la otra vez, también domingo. Aquel día ellos ya estaban allí cuando yo llegué: ella sentada y él tumbado con la cabeza en el regazo de ella. Ambos con los ojos cerrados, tomando el sol. Yo me senté detrás de ellos, a unos cinco metros.
Hoy yo estoy sentada en el mismo lugar de entonces, y ellos se sientan también en el mismo sitio de la otra vez.
Supongo que todos tenemos un lugar nuestro dentro del parque.


De repente una nube cubre el sol y todos, que estábamos desde hacía rato rodeados de un silencio que incitaba a evadirse, despertamos al unísono. Durante unos segundos nadie hace nada. La pareja entonces se mira e inicia una charla. La chica que lee descalza unos metros más allá (tiene unos pies bonitos) se pone los calcetines. La otra que lee allí, más lejos, se abriga con una chaqueta. Y yo me despierto, y decido ir a comprar unos luckystrike. Y voy caminando de vuelta con uno en la mano, como en aquellos tiempos en los que de vez en cuando me fumaba un lucky.


Parece que hoy empieza la primavera (y las carreras de motos). Será que había que darle la bienvenida. A todo.




"Ahí arriba hay alguien que me quiere, pensó.
Y da la casualidad de que ese alguien soy Yo."


El (pequeño) Gran Dios Om (encarnado en tortuga tuerta),
hablando consigo mismo.
Dioses Menores
*Mañana empiezo a trabajar

lunes, 6 de septiembre de 2010

Quiero todo (Anexo)

Cuando se cumple una semana de la vuelta de las vacaciones (aún se me hace un nudo en el estómago cuando lo nombro), me dispongo a hacer un breve resumen ilustrado de lo que fue la semana en Mallorca, esa fantástica isla de las Baleares que nos sorprendió gratamente el año pasado, cuando fuimos por primera vez.

Después de visitar Menorca hace dos años, Mallorca parecía que tenía que ser su versión guiri y de segunda; pero nada más lejos de la realidad (si uno sabe donde ir, claro, porque rincones a lo guiriland tiene, como todo destino turístico que se precie).


Y como una (o varias) imágenes valen más que mil palabras, mejor me ayudo de fotos para describir lo que fueron esos siete días de paz, risas y mar (y comida, y bebida, y más cosas).


Básicamente, la finalidad de las vacaciones era ésta:


Repanchingarse


A propósito de sol, arena y mar (¡es todo lo que quiero ahoraaa...!), he aquí la Cala más bonita de las que hemos conocido en la isla (cuya foto puse en la otra entrada):


Cala Moro

Es una cala preciosa cuyo acceso es algo complicado, hay que caminar unos quince minutos por montaña, y luego bajar una especie de pequeño despeñadero hasta la arena. No es muy dificultoso porque el camino está más que abierto, incluso hay algunos "escaloncillos" formados por las mismas rocas, pero hay que ir con un poco de cuidado de no resbalarse e irse a tomar por saco.

Dejando de lado las playas (las cuales visitábamos cada día, obviamente), tengo que decir que nunca durante unas vacaciones nos habíamos ido a dormir tan tarde tooodos los días. Disfrutamos mucho de la noche, siempre en plan relax, nada de discotequeo. Hablábamos, íbamos a pasear, tomábamos algo... Y nos íbamos a dormir a las mil. Bueno, a decir verdad, la primera noche nos lo pasamos teta así:


En la foto de la derecha, Ratman montando a caballito





Otra de las noches (bueno, a decir verdad, dos de ellas) acabamos en el Dinner, una hamburguesería en Palma de Mallorca abierta las 24 horas del día, los 365 días del año. Es un local no muy grande, al más puro estilo yanki: los bancos acolchados rojos, la máquina de discos, la barra con los taburetes... Y las hamburguesas estaban de miedo (y mejor que saben cuando uno está bajo los efectos de la marihuana). El sábado a las cuatro de la madrugada el local se pone hasta las cejas.




En la foto de la derecha, Ratman (izquierda), yo (centro) y el colega transoceánico (derecha) poniéndonos las botas



En la máquina de discos poniendo una de Tracy Chapman

Otra de las noches fuimos a un bareto muy chulo, lleno de estanterías altísimas a rebosar de artilugios del año de carracuca: teles, ventiladores, máquinas de escribir...





Mientras íbamos de aquí para allá, no nos faltaba tiempo para hacer el idiota...






Y otro de los lugares nocturnos que nos dejó de piedra es este bar de copas montado en lo que una vez fue un palacete. Un cubata te puede valer quince euros tranquilamente, con lo cual nosotros entramos a chafardear y sacarnos fotos y no nos tomamos ni un agua.
La casa entera está llena de alfombras, tapices, cuadros, muebles de estilo... Todo lo que uno se pueda imaginar. Estaba montada como si aún viviera allí alguien, cocina incluida. La planta de abajo (en la que no dejaban echar fotos, pero aquí podéis ver de lo que hablo) estaba llena de pétalos de flores por todas partes, velas, montañas de fruta fresca... Era simplemente impresionante.

En la planta de arriba sí que dejaban sacar fotos. Aquí hay un par:






En fin, que las noches eran de lo más productivo, y los días de lo más relajante en las maravillosas playas.


Ni hablar de lo bien que nos alimentamos: pizzas argentinas, facturas, asado, paella, sandwiches de miga... Un no parar.

Finalizo con esta foto de la comilona de sorrentinos (pasta fresca rellena de jamón y queso con la salsa especial de Ratman. LA MUERTE) que nos pegamos el último día.



Qué reeeco...




domingo, 5 de septiembre de 2010

Mmmm... relax...

Hacía tiempo que una ducha no me resultaba taaan relajante.



No cambio ninguno de los dos (o tres, o cuatro... no sé) mojitos caseros. Ni ninguna de las canciones que sonaban en la (¡oh! ¡Yo en una discoteca!) discoteca. No cambio ninguna de las risas. Ni siquiera el intento de conversación del francés (-Mis padres son del Sáhara, ¿sabes dónde está? -Sí, claro -Bueno, mis padres son de allí, pero yo nací en Francia, y llevo unos años trabajando en Barcelona, y yo nunca bebo alcohol porque no me gusta quedarme dormido en la calle -Ah, pues yo he bebido un poco, pero no tanto como para dormir en la calle...) que quería mantenerme despierta (o vaya a saber usted qué) durante los diez minutos que tardaba el metro en llegar.


No cambio nada. Pero lo mejor, LO MEJOR, ha sido la ducha de las cinco y media de la mañana. Y el irse a dormir (o a escribir esta entrada) toda fresquita y limpia, y oliendo a desodorante masculino (porque sí, porque me apetece, porque yo lo valgo).




Que sí, que qué bien esta ducha.

Que me voy a dormir.

viernes, 3 de septiembre de 2010

Ni puta idea

Conversación de dos chicas entrando en los vestuarios del gimnasio:

CHICA 1: - ...Bueno, una nunca sabe cuando puede llegar....
LA QUE NO TIENE NI PUTA IDEA: - Ya, pero cada vez se es más exigente... Ya a mi edad -debía tener unos 30- no vale cualquier cosa. Antes, cuando tenía 20 años me daba igual, pero ahora no.
CHICA 1: - Claro, ahora que eres más madura te fijas en otras cosas.
LA QUE NO TIENE NI PUTA IDEA: - Sí, una busca que la persona sea responsable, madura...
CHICA 1: - ...guapo, cariñoso...
LA QUE NO TIENE NI PUTA IDEA: - Claro, una buena posición social...
CHICA 1: - ¡Jajaja! Que tenga dinero, ¿no?
LA QUE NO TIENE NI PUTA IDEA: - Hombre, es que a estas alturas eso es muy importante, no me voy a juntar con uno cualquiera. Ya que me lo busco, me lo busco con una buena economía.
CHICA 1: - ¡Jajaja! ¡Claro!
LA QUE NO TIENE NI PUTA IDEA: -Soy consciente de que estaré soltera hasta vete a saber cuándo con tanta exigencia, pero bueno.


A partir de ahí he dejado de escuchar.

NOTA: la Chica 1 hablaba medio en cachondeo. La que no tiene ni puta idea hablaba totalmente en serio.



***



El amor es inversamente proporcional a las palabras que lo describen. A más sentimiento de amor (que no enamoramiento), menos palabras hay para explicarlo.



***



La que no tiene ni puta idea se va a perder lo mejor de la vida. Por gilipollas.




lunes, 30 de agosto de 2010

Quiero todo




Olía a sal. Y a rocas o a arena, depende. O a todo a la vez.

Sabía a muchas cosas. Sabía mucho a mate, a todas horas.
También olía a marihuana a todas horas, para qué omitirlo.

Sabía a sandwichitos de miga, pizza y empanadas, sorrentinos, paella. Sabía a hamburguesas, pero sólo de madrugada.
Sabía a facturas por la mañana, que eran mediodías.
Sabía a cerveza y a vino.

Sonaba la Rock&Gol mientras íbamos por carretera, The Doors, Radiohead e Incubus mientras estábamos en casa.


El tacto era suave. El ambiente amigable, acogedor, cómodo, divertido.

Y los ojos no daban más de sí ante tanta belleza natural.




El que cruzó el Atlántico para visitarnos tenía por costumbre escuchar todas las mañanas esta canción, así que se convirtió en banda sonora de las vacaciones.



Qué extraño pensar en todo eso sentada en el ordenador del trabajo, cuando aún no hace ni veinticuatro horas que estoy de nuevo en la ciudad.

jueves, 8 de julio de 2010

Al aire libre

Barcelona en verano en tremendamente calurosa y pegajosa. Pero las noches al aire libre son geniales.

Barcelona en verano gana: más conciertos, más cine, más ocio.


Y una de las mejores maneras de disfrutar de las fantásticas noches al aire libre a la vez que se pasa un rato entretenido y en un buen ambiente es subirse a los jardines del Castillo de Montjuïc a disfrutar de una buena película proyectada en pantalla gigante. Algo parecido a lo de los autocines de las pelis yankis, pero sustituyendo los coches por hamacas, o pareos, o mantas; cambiando las palomitas por bocadillos o tortilla de patatas; y siendo el entorno una gran explanada cubierta de césped rodeada de muralla en lugar de un aparcacoches.



Sobre las nueve de la noche el grupo de jazz Barnouche situado sobre el escenario ameniza la llegada y apoltronamiento de los jóvenes y no tan jóvenes al lugar, dándole un ambientillo de lo más buenrollesco.


A las diez, siendo ya más de noche (aunque no del todo) que de día, se inicia la proyección con el cortometraje El futuro está en el porno, cuya protagonista me hizo soltar más de un ¡juas! durante los 14 minutos que dura el corto (para los curiosos, primera parte aquí, segunda parte aquí).



Tras el corto, la película: La teta asustada, de Claudia Llosa. Me sorprendió que, aún y poseer ese hilo principal de carácter dramático, la película, lejos de parecerme desagradable (uno lee el argumento y cree que va a visualizar escenas de vaya-usted-a-saber-qué) desprendía cierta paz, en gran parte gracias a la protagonista, de rasgos latinamente angelicales y portavoz de dulces -aunque la mayoría de letras desgarradoras- canciones. La película en algún momento incluso roza el humor (véanse los momentos bodorrio).





Nos fuimos con buen sabor de boca en todos los sentidos -los bocatas que hizo Ratman estaban de vicio-. Y mejor sabor de boca me quedó (a Ratman no tanto, que aún le duele la eliminación de Argentina) al legar a Plaza España (porque no iba a ser en Plaza Cataluña) y ver a gente con banderas españolas gritando y cantando. Tengo que decir, y que me perdonen, que por desgracia no llenaron ni media plaza -Cataluña is different-, y que los que la llenaron eran de los de ¡¡neennn, lo flipas, tío!!. En cualquier caso, una celebración es una celebración, y España está en la final. Me lo dicen hace un mes y no me lo creo.


miércoles, 2 de junio de 2010

Agradecida y emocionadaaa...

Hace un rato, mientras me daba un duchón (¡como se nota la pegajosidad en el ambiente ya, madre!) así sin darme cuenta me he encontrado pensando en los blogs que leo, lo bien que me hace algo tan tonto como puede parecer pertenecer a esta pequeña (gran) comunidad de bloggers.

Y en lo orgullosa que estoy de leer a la gente que leo, gente que me hace reír (mucho), que me hace pensar, que me abre mundos nuevos, que me enseña que hay mucha música, libros y cine por descubrir, que me hace imaginar, bajar a la tierra, que me emociona, que comparte...

Gente inteligente, sencilla y divertida. Sí, esas cosas se ven a través de un blog, quién lo iba a decir.

Vuestros blogs, en estos tiempos en los que es tan difícil encontrar algo que a uno le llene y que no comporte una inversión de dinero, son para mí un ocio gratuito que me alegran la rutina diaria (más rutina que nunca, con la que está cayendo). Un ocio que muchas veces da lugar a otros ocios.


Pero con esto de los agradecimientos pasa un poco como con el amor: uno puede decir "te amo" y sentir que ese "te amo" se queda pequeño. Bueno, pues a mi el "muchas gracias" se me queda pequeño, también...

viernes, 21 de mayo de 2010

¡Hábleme, hábleme, Sr. Darwin!

Cómo me habría gustado poder husmear en el estudio de Charles Darwin...



Tan grande, tan elegante y acogedor, tan lleno de cosas interesantes... Seguro que debía oler bien.

Me habría encantado husmear, y preguntarle al Sr. Darwin: "¡Sr. Darwin, Sr. Darwin! ¿¿Qué está haciendo con esa planta??", o "¡Sr. Darwin, Sr. Darwin! ¿¿De qué hablan todas esas anotaciones??", o "¡Sr Darwin, Sr. Darwin! ¿¿Qué guarda en esos frasquitos??".

Posiblemente, el Sr. Darwin me echaría de su casa por pesada, o a lo mejor no, porque era de lo más afable. Seguramente me sentaría en ese diván, el mismo en el que dejaba dormir a sus hijos cuando eran pequeños y enfermaban, para hacerles compañía mientras él trabajaba; y me dejaría hojear sus libros. Y luego, al rato, mientras nos tomamos un té, le pediría que me explicara alguna batallita del Beagle...



Ay... Pagaría por una taza de té con el Sr.Darwin...

(Dibujos sacados del libro DARWIN: La expedición en el Beagle, de Alan Moorehead. Ediciones el Serbal)

martes, 6 de abril de 2010

No he hecho nada... y comer

PECOSA: -¿Qué has hecho esta Semana Santa?
COMPAÑERA DE CURRO: -Pues mira, en el pueblo de mi madre, en plan vago. No he movido ni un dedo, eso sí: de jalar no ha faltado de nada. Qué manera de comer. Mi madre que ya de por sí es animal cocinando, pues estando de vacaciones más. Y a eso súmale que cada día me comía tropecientas lionesas con chocolate...
PECOSA: -Hostia, qué bueno...
COMPAÑERA DE CURRO: -Sí, sí... Y mi tía trajo unas tortas que hacen allí, en plan esponjoso con azúcar y tal. Pfff, no sabes lo bueno que está eso. He comido como una cerda.
PECOSA: -Yo igual. Hacer he hecho poco, pero me he tirado los cuatro días trapiñando. Que si calzzones, que si la tarta de hojaldre de Ratman rellena con de todo, que si tazones de fresas con yogur... Y unos antojazos de dulce (pocas veces me da a mí por el dulce) impresionantes: que si ahora cereales con miel, que si un alfajor, que si ahora un tubo de Mentos de colores, que si conejos de chocolate...
COMPAÑERA DE CURRO: -Buah, qué placer...
PECOSA: -Sí... Es genial comer tanto.

***

PECOSA: -¿Qué has hecho esta Semana Santa?
AMIGA 1: -Pues en realidad poca cosa... Hacer el perro, ir de aquí para allá... Eso sí, he comido como una gorrina, con el rollo de ir a casa de unos y de otros: ¡venga pica-pica! ¡Venga platazos de todo! ¡Venga postres! ¡Venga pastitas! Un no parar, llevo un empacho...
PECOSA: -Sí, tía, menudas vacaciones. Tanta comida concentrada en tan pocos días... De esto, de lo otro, y come, y venga, y dale, y más, y sigo. Y ahora paro pero no. Y gronch, y ñamgs... Qué barbaridad.
AMIGA 1: -Sí, sí... ¡Qué saturación de comida!
PECOSA: -Para parar un tren.

***

PECOSA: -¿Qué has hecho esta Semana Santa?
AMIGA 2: -Pues he estado en plan perro en el camping, poco me he movido... Y para más inri, no he parado de comer. Que si hacemos una paella, ¡toma platazo!; que si hacemos una parrillada, ¡venga butifarras!; que si ahora brazo de gitano, ¡hala!; "hostia-que-no-hemos-sacado-la-tarta-que-hemos-comprado-en-el-pueblo", ¡adentro la tarta!"; "ahora-con-el-cava-comemos-la-otra-tarta-que-es-distinta-a-la-de-antes", ¡tó pa dentro, ya qué mas da!... Pero con gula, además. Ahí, hasta rebentar. Impresionante.
PECOSA: -Sí, sí, ni me lo digas. Yo tres cuartos de lo mismo. Sin freno, a lo bruto. Pa habernos matao.
AMIGA 2: -Ya ves. Hoy necesitaba una ensalada. De urgencia.
PECOSA: -Sí, sí, un poco de verde...




Total: todos hemos hecho lo mismo: el vago y el cerdo.
Y un poco de verde los cojones. Este mediodía, después de comer (con ensalada, sí, pero de poco me ha servido), me he metido entre pecho y espalda más conejitos y huevos de chocolate. Y antes de salir de casa, unas neulitas recubiertas también de chocolate.
Esta tarde en la tienda, a los quince minutos de llegar, he merendado unos palitos de esos con pipas y tal. Una mierda pinchada en un palo, porque no ha servido para nada. Me he ido a la panadería muerta de gula (que no de hambre) a por una caracola de chocolate, que ha caído en menos de cinco minutos.
Y para cenar, un plato hasta arriba de tallarines, a rebosar de salsa y con mogollón de queso emmental rallado. Lenta que soy comiendo y me lo he ventilado antes que mi hermana que es una kamikace, y eso que no tenía ni hambre.
...
Y estoy pensando en si zamparme el Magnum que tengo en el congelador.

viernes, 19 de marzo de 2010

Por fin

Hola...

Mmm, qué bien...
No me sueltes...



Te ha dado el sol, estás más guapo...

Qué suave eres... Ya sé que lo eres, pero aun y así, siempre que te toco me sorprendo de lo suave que tienes la piel...


Tu olor... Intentaba recordarlo y no me salía...
Sí, es tu olor... Es algo distinto... pero eres tú...



Qué bien que hayas vuelto...


¡Halaaa! ¡Cuántas cosas!

lunes, 8 de marzo de 2010

Hoy quiero ser Winona

Si fuera Winona Ryder de rubia, con aquel vestido blanco hermoso, y tuviera a Johnny Depp vestido de Eduardo Manostijeras tallando aquel gran bloque de hielo, cuyas virutas en forma de nieve se posaban sobre la esbelta Kim; también bailaría como lo hacía ella.

Nunca pensé que fuera a decir esto, estando a primeros de marzo y en una ciudad como Barcelona, pero me falta todo menos la nieve.

jueves, 4 de marzo de 2010

Mmmm... (con la nariz en alto)

Mmmm... /snif/¿A qué huele? /snif/ No es a metro (cosa rara estando en el metro)... /snif/ Es a... /snif/a persona... Pero huele bien (qué raro que alguien huela bien en el metro).

/sniiif/Ah, es este chico... A ver, voy a acercarme más... /sniiif/ Sí, es este chico. Qué bien huele... /snif/ No es colonia... Es piel /snif/. Quizá recién duchado /snif/, tiene un leve perfume a gel, gel suave, de ese neutro; no del que huele a cosas. Pero huele más a él... /snif/ ... /snif/ ... Qué bien que no lleve colonia... /snif/ Mmmm... Qué bien huele este chico... /snif/ Me encanta.

sábado, 13 de febrero de 2010

Se hacen cortos, los buenos momentos...

Sólo pretendía pasar una noche agradable, con gente agradable, y tener conversaciones agradables.
Es exactamente lo que he tenido.


Mientras llegaba a casa (hará una media hora, subida en un taxi) pensaba en que me gustaría haberlos metido a todos en una especie de casa, a lo Gran Hermano, aunque sólo hubiera sido durante veinticuatro horas. A todos. No me sobraba ninguno. Y no me faltaba (casi) ninguno.

Y a partir de hoy sí, creo en los días que empiezan mal y acaban genial. Creo en la gente. Y en la compañía.

Seguramente si todos nos juntáramos cada semana perdería el encanto. Porque hoy ha habido mucho encanto. Y eso que era una celebración adelantada, y no me gustan las celebraciones por adelantado.



Hubiera querido que la noche no acabara ahora.

domingo, 25 de octubre de 2009

Gallina vecchia fa buon brodo!

Esperemos que sigas haciendo sopas tan buenas durante muchos años más.


FELICIDADES, VALE