ETA pone un coche bomba en Madrid.
Un tío mata a un pez gordo en plena calle en Barcelona.
Un concursante de televisión resulta ser un parricida.
Hoy por fin nos han dicho claramente que si la cosa no sube un poco, la empresa donde trabajo se va a la mierda.
Demasiada tensión para acabar de empezar la semana. Así que...
lunes, 9 de febrero de 2009
viernes, 6 de febrero de 2009
Hoy no es el día
Esta mañana he decidido dejarme el tabaco en casa para no fumar durante el día.
10:00 Llego al trabajo
PECOSA: - Hoy no voy a fumar.
COMPAÑERA DE CURRO: - Ah, pues muy bien, mujer, muy bien. A ver si lo dejas.
10:30 ¡Sorpresa!
Se presenta mi compañera de trabajo (la otra, la que no da palo al agua y que hoy sólo trabajaba por la tarde) con su hija de tres años (que no tiene culpa de ser así con la madre que tiene, pobre).
Se acerca la cría:
NIÑA: - No me gusta la falda que tienes.
PECOSA: - ¡Vaya por Dios! ¡Pues no tengo otra! ¿Me das un beso?
(Me agacho y abro los brazos. La niña se gira y se va. Yo creo que su madre le habla de mí...)
La madre cascando, que si el Cola-Cao, que si el bocata, que si ponte a pintar, que si me hago un café; la niña corriendo, paquí, pallá...
Yo rezando para que no entrara ningún cliente.
11:30 Inspección
Tal y como salen la madre y la hija por la puerta, entra un tío. Me saca una tarjeta y me la muestra: PEPITO BALDOMERO. INSPECTOR DE COMERCIOS DE NO SÉ QUÉ COÑO.
Fantástico.
-En cuanto se ha ido el tío, me he fumado un cigarro que le he chorizado a la compañera. A tomar por culo.-
12:35 Imprevistos
Ahora que es cuando mejor hay que quedar con la gente y más hay que currárselo, surgen cambios e imprevistos por todas partes.
Genial.
Creo que el bocadillo que me acabo de comer está más que digerido, dado el exceso de jugos gástricos que he ido generando a lo largo de la mañana.
Mal día para elegir dejar de fumar.
10:00 Llego al trabajo
PECOSA: - Hoy no voy a fumar.
COMPAÑERA DE CURRO: - Ah, pues muy bien, mujer, muy bien. A ver si lo dejas.
10:30 ¡Sorpresa!
Se presenta mi compañera de trabajo (la otra, la que no da palo al agua y que hoy sólo trabajaba por la tarde) con su hija de tres años (que no tiene culpa de ser así con la madre que tiene, pobre).
Se acerca la cría:
NIÑA: - No me gusta la falda que tienes.
PECOSA: - ¡Vaya por Dios! ¡Pues no tengo otra! ¿Me das un beso?
(Me agacho y abro los brazos. La niña se gira y se va. Yo creo que su madre le habla de mí...)
La madre cascando, que si el Cola-Cao, que si el bocata, que si ponte a pintar, que si me hago un café; la niña corriendo, paquí, pallá...
Yo rezando para que no entrara ningún cliente.
11:30 Inspección
Tal y como salen la madre y la hija por la puerta, entra un tío. Me saca una tarjeta y me la muestra: PEPITO BALDOMERO. INSPECTOR DE COMERCIOS DE NO SÉ QUÉ COÑO.
Fantástico.
-En cuanto se ha ido el tío, me he fumado un cigarro que le he chorizado a la compañera. A tomar por culo.-
12:35 Imprevistos
Ahora que es cuando mejor hay que quedar con la gente y más hay que currárselo, surgen cambios e imprevistos por todas partes.
Genial.
Creo que el bocadillo que me acabo de comer está más que digerido, dado el exceso de jugos gástricos que he ido generando a lo largo de la mañana.
Mal día para elegir dejar de fumar.
miércoles, 4 de febrero de 2009
Episodio Piloto: EL DESENLACE
Como era de esperar, algo tenía que pasar. El caso ha sido que me he pasado con la leche y la masa ha quedado más pastosa que consistente, con lo que darle forma se ha complicado. He añadido pan rallado a ver qué pasaba, y algo ha hecho... El caso es que he pensado: "con lo viscositas que están, el pan rallado para rebozarlas se le pega solo, así que paso del huevo". (Sí, mis padres no pudieron hacerme más inteligente). Así que la primera remesa de croquetas ha quedado así:

Y aquí es cuando ha empezado el descontrol. ¡Había que rebozar con huevo y no había preparado el huevo!
PECOSA (a mi hermana): - ¡Niña, corre ven! ¡Báteme un huevo, que tengo la sartén al fuego!
Mi hermana va hacia la nevera, abre el paquete de los huevos con la pachorra...
PECOSA (de los nervios): - ¿¡Puede ser hoy!?
HERMANA: ¡A ver si te vas a llevar una galleta!
Me bate el huevo, rebozo y a la sartén. Mientras se hacen, sigo rebozando las demás (había croquetas para Dios y su madre). En esto que empiezo a oler a quemado. Miro la sartén y veo un cacho de croqueta de la remesa anterior que había quedado en la sartén, que se estaba churrascando; por lo que empieza a salir humo y a ponerse el aceite de un tono azabache más majo... Y saaaaaaca las croquetas, y caaaaaaambia el aceite...
Ufff, de verdad, qué estrés...
Tal y como pintaba la cosa, al final han quedado más que aceptables, para ser yo:

Tienen una forma un tanto guerrera, pero así se nota más que son caseras... ¬¬'
El caso es que han quedado de lo más ricas, un tanto cremosas, pero muy ricas.
Palabras de mi hermana: "tía, pues no sé si decirte que superan a las de la mama...". Casi lloro.

Y aquí es cuando ha empezado el descontrol. ¡Había que rebozar con huevo y no había preparado el huevo!
PECOSA (a mi hermana): - ¡Niña, corre ven! ¡Báteme un huevo, que tengo la sartén al fuego!
Mi hermana va hacia la nevera, abre el paquete de los huevos con la pachorra...
PECOSA (de los nervios): - ¿¡Puede ser hoy!?
HERMANA: ¡A ver si te vas a llevar una galleta!
Me bate el huevo, rebozo y a la sartén. Mientras se hacen, sigo rebozando las demás (había croquetas para Dios y su madre). En esto que empiezo a oler a quemado. Miro la sartén y veo un cacho de croqueta de la remesa anterior que había quedado en la sartén, que se estaba churrascando; por lo que empieza a salir humo y a ponerse el aceite de un tono azabache más majo... Y saaaaaaca las croquetas, y caaaaaaambia el aceite...
Ufff, de verdad, qué estrés...
Tal y como pintaba la cosa, al final han quedado más que aceptables, para ser yo:

Tienen una forma un tanto guerrera, pero así se nota más que son caseras... ¬¬'
El caso es que han quedado de lo más ricas, un tanto cremosas, pero muy ricas.
Palabras de mi hermana: "tía, pues no sé si decirte que superan a las de la mama...". Casi lloro.
Episodio piloto
Después de la maravillosa experiencia culinaria de hace un tiempo, he decidido volver a la carga.
Hoy: croquetas de pollo caseras.
Y diréis: pues mujer, no tiene tanto misterio. Pues ya, pero es que yo soy muy limitadita para la cocina, qué queréis que os diga. Así que como tenía dos pollos enteros en el congelador, uno se va a convertir en croquetas que superarán a las de mi madre. Que no va mal un poco de ambición, carajo.
De momento, la cosa está así:

Hoy: croquetas de pollo caseras.
Y diréis: pues mujer, no tiene tanto misterio. Pues ya, pero es que yo soy muy limitadita para la cocina, qué queréis que os diga. Así que como tenía dos pollos enteros en el congelador, uno se va a convertir en croquetas que superarán a las de mi madre. Que no va mal un poco de ambición, carajo.
De momento, la cosa está así:

(y hace un olorcito que lo flipas...)
Esta noche, esta deliciosa pasta (porqué buena lo está, que ya la he catado) se convertirá en croquetillas pa perder el sentío. Eso sería lo suyo, vaya. A ver como sale el invento.
martes, 3 de febrero de 2009
Mujer al volante...
Esta tarde, entro en un Schlecker (¿Sclheker? ¿Shclekcer? En fin...) a comprarme unas galletitas. El local estaba más solo que la una. Una dependienta le cobraba a su compañera unos productos mientras una mujer, de unos sesenta y algo, paseaba por la tienda con un carrito y su correspondiente niño. La típica abuela que va a buscar al nieto para cuidarlo mientras los padres vuelven del trabajo.
Voy por la góndola de las galletas, eligiendo el caprichillo que me iba a zampar, y oigo de fondo a la abuela, con voz cansina: "nooo tooooques...". Pasan 30 segundos. ¡PAMPUMPIMPAMPUM! Me giro y veo a la mujer que ha arrasado con el cochecito la góndola de los champús. "Joder, y le decía al niño que no tocara...", pienso. Y voy y recojo los geles del suelo:
ABUELA PELIGROSA AL VOLANTE: - Ay, niña, si es que miraba qué tintes eran estos y mira...
PECOSA: - Nada, nada, mujer...
Avanzo por la góndola de las galletas, pillo unas y voy a la caja. Como ya me la veía venir, me doy la vuelta otra vez. La veo mirando a cualquier parte excepto por dónde andaba, mientras chocaba una vez contra la góndola de la izquierda y, al girar con el carro para esquivarla, contra la de la derecha. Esta vez no se cayó nada, pero los ruidos de los choques hacen que las dos dependientas y yo nos la quedemos mirando unos segundos...
Mientras avanza y se dirige a la caja, acabo de pagar yo. Ya estoy saliendo por la puerta, y oigo: "¡PLONGGG, RAAAAAAAAS!". El expositor de Trident a la mierda. De esos metálicos de pie, de metro setenta de altura y noventa de ancho; llenos de chicles, Smints, Mentos... Todo paquetitos chiquititos, la hostia de jodidos de colocar ordenadamente de nuevo en su sitio (sé lo que me digo. Estuve cuatro años trabajando en una tienda cuyo mostrador de golosinitas tenía que estar "SIEMPRE IMPECABLE" ¡Aaaaaaaarg!).
Total, que desde aquí un llamamiento a los que dejéis a los peques con los yayos: compradles un casco. Pasan cosas que vosotros nunca sabréis, y nunca os contarán.
Voy por la góndola de las galletas, eligiendo el caprichillo que me iba a zampar, y oigo de fondo a la abuela, con voz cansina: "nooo tooooques...". Pasan 30 segundos. ¡PAMPUMPIMPAMPUM! Me giro y veo a la mujer que ha arrasado con el cochecito la góndola de los champús. "Joder, y le decía al niño que no tocara...", pienso. Y voy y recojo los geles del suelo:
ABUELA PELIGROSA AL VOLANTE: - Ay, niña, si es que miraba qué tintes eran estos y mira...
PECOSA: - Nada, nada, mujer...
Avanzo por la góndola de las galletas, pillo unas y voy a la caja. Como ya me la veía venir, me doy la vuelta otra vez. La veo mirando a cualquier parte excepto por dónde andaba, mientras chocaba una vez contra la góndola de la izquierda y, al girar con el carro para esquivarla, contra la de la derecha. Esta vez no se cayó nada, pero los ruidos de los choques hacen que las dos dependientas y yo nos la quedemos mirando unos segundos...
Mientras avanza y se dirige a la caja, acabo de pagar yo. Ya estoy saliendo por la puerta, y oigo: "¡PLONGGG, RAAAAAAAAS!". El expositor de Trident a la mierda. De esos metálicos de pie, de metro setenta de altura y noventa de ancho; llenos de chicles, Smints, Mentos... Todo paquetitos chiquititos, la hostia de jodidos de colocar ordenadamente de nuevo en su sitio (sé lo que me digo. Estuve cuatro años trabajando en una tienda cuyo mostrador de golosinitas tenía que estar "SIEMPRE IMPECABLE" ¡Aaaaaaaarg!).
Total, que desde aquí un llamamiento a los que dejéis a los peques con los yayos: compradles un casco. Pasan cosas que vosotros nunca sabréis, y nunca os contarán.
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