miércoles, 15 de abril de 2009

Master en comercio

Salgo del trabajo y, antes de ir para casa, entro en una tienda de electrodomésticos. Me acerco al mostrador y, mientras miro cuál de las batidoras (las de hacer batidos) voy a comprar para mi amiga, escucho la conversación que mantienen la dependienta y la mujer a la que está atendiendo:

DEPENDIENTA: - Pero cómo era: ¿de plástico o de metal?
CLIENTA: - No, no, de plástico no. Era metálica, acero inoxidable o algo de eso. Es que me quedaban unos bikinis de lo más ricos. La compré aquí hace tiempo...

(Deduzco entonces que están hablando de una sandwichera)

DEPENDIENTA: - Es que ese modelo ya no lo hacen, sólo tengo los que te enseñaba antes. Ahora, tengo una cosa que te va a ir de perlas.

La dependienta coge una escalerita, se sube y alcanza del último estante una caja de setenta de ancho por cuarenta de alto y veinte de fondo. En la cara frontal, la fotografía de una parrilla de esas eléctricas (muy parecida a ésta). La deja en el mostrador ante la cara estupefacta de la clienta (y la mía) y dice:

DEPENDIENTA: - ¿Esto? Esto es una maravilla.
CLIENTA: - Ya, pero claro...
DEPENDIENTA: - Mira, fíjate: tiene un lado liso, para hacerte los bikinis a la plancha, y otro lado con relieve, como para hacértelos a la parrilla. Puedes usarlos independientemente, cada uno tiene su propio regulador térmico y...
CLIENTA: - Ya, pero es que es muy grande, no necesito tanto...
DEPENDIENTA: - Nada, mujer, si es todo corcho, todo corcho. La parrilla no es tan grande.
CLIENTA: - De todas formas, para hacer unos bikinis creo que es demasiado...
DEPENDIENTA: - Bueno, nada, si te lo repiensas...
CLIENTA: - Vale, gracias...

Y se va, algo asustada a mi parecer. Realmente, la parrilla era la caña, y sólo valía 49€ (la que le compré a Ratman para los asados en casa me costo 20€ más, y no tiene el doble regulador ese tan chulo); pero claro, para unos bikinis...

Cuando le pregunto por las batidoras, se limita a decirme "éstas tienen el recipiente de plástico y éstas de cristal". Ante tan completa información, le pregunto, señalando dos de las de cristal:

PECOSA: -Y entre esas dos, por ejemplo, ¿qué diferencia hay?
DEPENDIENTA: - Ésta es Fagor.

La verdad, así también vendo yo.

Mil argumentos para vender una parrilla a quién busca una sandwichera y a mí sólo me sabe decir lo que ya ven mis ojos.

8 comentarios:

P Vázquez "ORIENTADOR" dijo...

La otra dependienta sería invidente... o ciega.

ulises dijo...

Un poco más y sales tú con la parrilla.

El Zorrocloco dijo...

Estaría desencantada por su anterior fracaso XD Por un momento pensé que la chica te iba a soltar algo como: "¿Una batidora? ¿Y para qué quieres una batidora? ¡Tú lo que necesitas es un ventilador! ¡Mira, mira qué genero tengo! ¡Me los quitan de las manos, señora!"

chuikov dijo...

es que sólo le motivan las clientas impares.

El Loco dijo...

Cuando a mí me pasa eso, pienso que la dependienta me vio cara de poco dinero.

Pecosa dijo...

Lo que está claro, "ORIENTADOR", es que espíritu de ventas nulo.
Por esa regla de tres, Zorrocloco, esa no vende ni limonada fresquita en el desierto.


Ulises: totalmente. Me miré la parrilla con una cara de deseo...

Otro gallo cantaría, Chuikov, si esta mujer trabajara en una pequeña empresa en lugar de en una cadena conocida de venta de electrodomésticos. Ya te digo que ahí iba a tener motivación a raudales.

Loco: Sí, yo tengo esa cara.

vittt dijo...

por un momento pensé que le vendía la parrilla a la pobre mujer.

Pecosa dijo...

Imagínate a la mujer llegando a casa con semejante trasto para hacerse los bikinis. Yo creo que el marido la abandona.