miércoles, 9 de septiembre de 2009

Inconsciente

Los días pasan tan rápido... ¡Pero tanto...!
Tanto que apenas me doy cuenta, como es obvio. Anoche era anoche, y ahora ya es de noche otra vez. Es una locura.

Creo que los primeros veinte años de mi vida han sido como una etapa en cuanto a esto de la velocidad del tiempo. Durante la primera veintena de mi vida el tiempo ha sido más pausado, he tenido más conciencia de las cosas. Las cosas duraban, o no duraban, pero a mí ya me estaba bien, no había más problema. Puedo recordar si tal cosa me pasó con tal edad, o tal año...

A partir de los veinte, mi conciencia del tiempo ha cambiado. Todos estos vigésimos se resumen en un sinfín de experiencias y cosas varias metidos en un saco, en el mismo, todos juntos y desordenados. Mi capacidad para ordenar las cosas en la línea cronológica ha disminuido.

Ufff... hoy es lunes...
...
¡Hostias! ¡Que ya es viernes!

¡Feliz Navidad!
...
¿Vamos a la playa?


Y así cada año.


Yo, por ejemplo, no hago cambio de armario. Es decir, no guardo en verano la ropa de invierno y viceversa. Procuro tenerlo todo más o menos a mano, porqué los meses me pasan tan rápido que si lo hiciera tendría la sensación de estar siempre sacando y metiendo ropa.


Hoy alguien me ha dicho algo que se usa mucho y que ya he oído otras veces, pero que hoy (por lo que sea) se me ha clavado en la mente: cada día es oro, y nosotros viendo llover.

Y una piensa que los días le pasan tan rápido... Y se pregunta si le estará sacando a la vida todo el jugo que le podría sacar. Y piensa en lo que no quiere, que a veces así es más fácil. Y en lo que sus posibilidades le permiten hacer. Y que, dentro de eso, no puede ser carpe diem todos los días... pero casi todos sí.

10 comentarios:

Mica dijo...

Cómo me ha gustado esta entrada. Muchas veces no nos damos cuenta de ello y siempre viene bien que alguien nos lo recuerde. Yo tampoco guardo la ropa de invierno y de verano por separado, entre otras cosas porque las tías debemos ser atérmicas y la ropa de invierno es prácticamente igual a la de verano pero menos colorida.
Un besote.

Loco dijo...

A mí lo de la ropa no me pasa, porque en la habitación no tengo armario. Como no encontraba ninguno que me gustara (precio), opté por poner estanterías de tienda, con lo cual no me hace falta cambiar la ropa. Cada estantería tiene su estación.

En cuanto al tiempo que pasa, yo lo noto con mis alumnos. Los ves pasar de curso pero tu te quedas siempre en el mismo sitio. Aún así es bonito ver pasar el tiempo. Lo malo sería no verlo pasar. (Esto último me ha quedado un poco ñoño)

Música dijo...

la vida son tres días y vamos por el tercero!
me pasa como a tí, recuerdo los lentos veranos de la infancia y las interminables vacaciones, hasta tal punto que estaba loca pq empezaran las clases....
El desorden de recuerdos empieza en mí tb en la veintena y ya en la treintena es un correr todo....feliz navidad, vamos a la playa?? es así!, no lo has podido expresar mejor..., y basta q quieras aprovechar mucho el tiempo y este se te escapa de las manos, insatisfacción constante pq nunca es suficiente o las ganas que se van de vacaciones con demasidada frecuencia...
Pensaba llegada a esta edad haber hecho muchas más cosas de las que he hecho..., sobre todo viajar, pero por causas ajenas a mi voluntad...no ha podido ser, nunca es tarde así que propiciaré en la medida de lo posible hacerlo realidad.

El otoño nos pone introspectivos por lo q veo....

ulises dijo...

Todos los días son "Carpe diem", lo malo es que no te des cuenta.

Pecosa dijo...

Mica, pues a mi en verano me sobra hasta la piel. No me ves con pantalón en tres meses, por finos que sean. Hay ropa que ni toco. Faldas y vestidos únicamente, para que corra el aire.

Loco: ñoño pero cierto, oiga. En cuanto a lo de la ropa, yo es que con la alergia al polvo (que no a los polvos) que tengo... Por eso nunca podré tener un closet de esos tan guays y sin puertas (y porqué no tengo un duro, básicamente).

Música, "introspectivando" estamos, sí... Entre tanta tontería, de vez en cuando una piensa, para variar. En cuanto a hacer cosas, mientras seamos conscientes de eso ya es algo. En cuanto las circunstancias lo permitan, sabemos que podremos cambiarlo. (Ñoño ha quedado esto, también)

Cierto, Ulises, a veces lo olvido.

Música dijo...

que viva lo ñoño si te sale del aquello

El Zorrocloco dijo...

Hija mía, si puedes carpedimear casi todos los días, considérate afortunada, tengas la edad que tengas^^

Me ha gustado mucho el post. Me siento identificado, aunque me pasó justo con la mayoría de edad: cumplí los dieciocho ayer, y mañana ya veintitrés XD

Ains...

Pecosa dijo...

Bueno, Zorrocloco, cada uno debe tener su propio concepto de carpedimear... El mío no es muy exigente, carpedimeo lo que puedo: unas cervecitas, una buena peli, una conversación agradable... Entre otras cosas.

vittt dijo...

la vida se nos va pensando en vez de viviendo. quizá sea eso vivir, después de todo.

Pecosa dijo...

A veces pienso tanto en la vida que me olvido de pensar en vivir.