domingo, 17 de julio de 2011

No siempre sucede así, pero a veces pasa

Las dos de la tarde de un domingo es más una hora para meterse un pollo al ast, o un plato de macarrones de esos que lo curan todo, pero claro, como me acabo de levantar tendré que desayunar primero, digo yo. Así que aquí estoy, comiéndome la taza de cereales a las dos de la tarde.


Porque a veces pasa que una sucesión de días tontos se solucionan saliendo y volviendo a casa cuando el quiosco del barrio está en pleno apogeo.
No siempre sucede así, pero a veces pasa.
Que la noche anterior tus amigos dicen "vamos a salir, ¿te vienes?" y primero dices que no, pero luego te lo piensas y rectificas: "mira, oye, a tomar por culo", y te vas. Pero la noche empieza rara: uno de los amigos se retira antes de lo esperado, el local guay no está muy acertado con la música, y todo y las ganas de salir uno siente como que no arranca.


Y a veces pasa (no siempre sucede así, pero a veces pasa) que llegada esa franja horaria decisiva en la que uno empieza a pensar en retirarse, la amiga va a por un chupito del digestivo de moda al que todo el mundo cambia el nombre (que me expliquen por qué se ha puesto de moda algo tan asqueroso y pegajoso - ríete tú del super glue), y la música sufre un cambio repentino, y llegan las presentaciones (Pepito, Menganita. Menganita, Pepito); y como que todo revive un poco. Y cuando el local cierra, acabas en la calle con Pepito, Menganita y otros itos y itas decidiendo que te vas a desayunar mientras le pides a tu amiga que te haga un moonwalker (también conocido como eso que hacía el Maiqueljacson con los pies).


Porque a veces pasa, no siempre sucede así, pero a veces pasa, que cuando uno va hacia casa después de una larga noche dice "hostia, como casca el sol". Pero es que claro, son las diez de la mañana ("¡¡madre mía!! ¿¿pero estamos locos o qué??").




Ay, qué bien que se haya nublado y no haga tanta calor, porque creo que me voy a echar una siesta en el sofá antes de comer.

15 comentarios:

Juanjo dijo...

Ja,ja,ja....me acuerdo de muchos domingos asi....aunque ocurrieron hace mucho tiempo.Despues de la siesta te encontraras mucho mejor
Besos

Sand dijo...

Y ¿para qué están los domingos? Para desayunar a la hora de comer, dormir siesta antes de comer, dormir siesta después de comer... ¡cómo molan esas noches raras y divertidas!

ulises dijo...

¡Uyyy, qué envidia me das!
Tengo ganas de hacer eso.

vittt dijo...

me acuerdo yo de una menganita... que no me debería de acordar porque llevaba un pedo que me abrazaba a las farolas pero bueno, de eso hace mucho tiempo, de cuando me amanecía saliendo y eso.

Anónimo dijo...

Tomi:
Pecosa trasnochadora..... Si que pasa sí, esa noche que te sacan casi arrastras y al final es una noche chupiloca. Me alegro mucho que le dieran mucho a esos días raros..!!
Por cierto, esque estoy desentrenao, que chupito de moda es ese? La primera vez que lo oigo..
Tu mucho "ay que asco y pegajoso como el superglu", pero super glu-glu que te dió.. Parece que funcionó la medicina...

Sar@! dijo...

Guau, ¡menuda marcha te pegaste! Sí, es cierto que hay un momento decisivo en la noche en que la cosa empieza a amuermarse, y una de dos, o sea anima, o te acabas yendo de puro aburrimiento. Son geniales esas noches que empiezan "suaves" y acabas pasándotelo genial.

La Exorsister dijo...

Las mejores noches de fiesta suelen comenzar sin ganas, y por esa ley de murphy, el día que sales con ganas de comerte el mundo, te aburres como una ostra y te vas a casa de mal humor.

Y yo cuando me levanto a mediodía, me salto el desayuno y paso al almuerzo, a no ser que el estómago me pida clemencia.

Pecosa dijo...

Juanjo, a mí también me ocurrían hace mucho tiempo... hasta ayer, ¡jajajajaj!
La siesta con los leones de fondo en la tele me sentó de maravilla.


Sand, jajajaj, ¿verdad que sí? No dormí siesta después de comer, ¡pero podría haberlo hecho! ;)
De vez en cuando las noches raras y divertidas son necesarias.


Ulises, realmente esas cosas no se planifican, surgen espontáneamente. Pero pon atención a tus próximas noches de sábado: cualquiera de ellas se puede convertir en un me-metí-en-la-cama-a-las-diez-de-la-mañana. Y si eso sucede, ¡cuéntanoslo!


Vittt, si esa menganita era maja, eso que te llevaste. No te contaré yo lo del pepito que conocí en una boda en Madrid. Es lo que tienen los pedos de abrazarse a las farolas a veces.
A mí hacía años que no me amanecía saliendo y ya me ves. Así que no hables como si no te pudiera volver a pasar :)


Tomi, jajaja, gluglu, sí ;)
Esa bebida se llama (copio y pego porque yo le llamo jestenfeiser, pero no se llama así) Jagermeister. Es una bebida de hierbas alemana. Seguro que has visto el logo en algún lado (una cabeza de ciervo con una cruz encima que parece de una secta o algo, da un poco de jiñe. La foto de la botella aquí). A mí me sabe un poco a jarabe de la tos de esos de antes. No es que esté malo, pero a mí es que estas cosas de hierbas no me entusiasman.


Sar@, la verdad es que la marcha-marcha duró un par de horas, la cosa fue más lo que se alargó después. El chino que llevaba la cafetería de una gasolinera cercana, que fue donde fuimos a parar, alucinaba en colores. Empezamos pidiendo cafés y bocatas y acabamos todos con tubos de pacharán con hielo.


Exor, yo creo que es la primera vez que desayuno levantándome a estas horas, porque generalmente hago como tú, y paso directamente a los macarrones. Lo que pasa es que ahora me hago la sana comiendo cereales integrales cada día, y pensé "no voy a romper el ritmo". Gilipolleces mías.

Esas noches que uno sale a comerse el mundo y el mundo no le sigue el ritmo son feas, sí. Y si uno sale cada semana no lo siente tanto, pero si sales de uvas a peras como hago yo, te gastas veinte euros (para mí, una fortuna) y encima no te diviertes te dan ganas de comerte a alguien. Por suerte no fue así.

Sese dijo...

Cada vez son menos los domingos que describes, últimamente soy de los de "más vale una retirada a tiempo.."

Y luego esta práctica se agradece esta reitrada los domingos, y los lunes.

Saludos

Anónimo dijo...

Tomi:
Pero mira que eres apañá, me mandas la foto y todo... Que bonica. Tiene pinta de aceite de ricino, como para incarse la botella entera... Ya no necesitas mechero en toda la noche, un morreo despues de un chupito y no pasa una alcoholemia a quien le plantes los morros.
Gracias por la information, ahora podré decir: Ah! pero no conoces Jagermeister?, esa bebida alemana de hierbas fabricada en alambiques centenarios y tal y tal....

Loco dijo...

¿Llegar a casa a las 10 de la mañana?
Déjame pensar....

¡Diosa, no recuerdo cuando fue la última vez que hice eso!

Pero...¿a qué molan esas noches en las que no te apetece salir y luego acaba siendo una de esas noches que recuerdas en mucho tiempo?

¡Pues yo quiero una!

Pecosa dijo...

Sese, va a parecer que cada domingo me meto un festival del quince. Yo soy de las que a las cuatro se retira, y eso si salgo, que es una vez cada taaanto.

Una de las cosas buenas de estar en el paro es que uno tiene todo el tiempo del mundo para recuperarse de un resacón ;)


Tomi, jajaja, ¡claro que te mando foto, si no cuesta nada!

¿A que parece un jarabe chungo de esos de antaño? Veo que te has empollado la wikipedia. Hala, ahora a vacilar de conocimientos licorísticos.


Loco, no, si yo tampoco lo recuerdo...
Esas noches molan, sí, así que ya sabes, arrejunta a tu peña y daros un buen fiestón.

nexus. dijo...

Tienen un encanto especial esas madrugadas, sobretodo en septiembre, un poco de fresquillo, la calle mojada por una llovizna, la gente con cara rara...unos churros incomibles en Santa Catalina o una de bravas en el bar Cuenca...un pesado paso lento como una procesión sevillana hasta el portal de casa...el sonido amortiguado entre las brumas etílicas de U2 en la radio del coche de esa amiga amable que te lleva a casa...
El último chiste, aparcados en doble fila frente a tu casa, que te arranca la última sonrisa tímida y sutil y que no tiene gracia...
Un último cigarrillo ante la ventana, pensando que no volverás a salir JAMAS hasta tan tarde ( y ni siquiera lo crees en ese momento), una rápida visita a la nevera para trasegar una tonica sola, sin ginebra ni hielo...
El recuerdo de la visión de unos inmensos ojazos atravesando el flash coñazo que acompaña el ritmo machacón de la discoteca...
Esa sensación de inmensa laxitud al caer en la cama, en la que parece que las sábanas cierran el mundo sobre tí...si, se un poco de esas madrugadas...tienen también su encanto...yo las hecho un poco de menos, ahora que apenas salgo...
Disfruta de tu espejismo momentáneo de libertad amiga Pecosica...todo se termina por acabar al final, aunque parezca que no.
Un beso.
Salud y República!!
nexus.

Pecosa dijo...

Nexus, me has transportado por un momento a esas noches tuyas, qué bien te lo debiste pasar, pendón.

Y tú lo has dicho, "espejismo momentáneo de libertad", qué cierto. Aunque no te creas, que yo por muchos gintonics que lleve encima no me olvido de donde estoy ni de como estoy.
Un beso.

nexus. dijo...

Si bueno...de vez en cuando aun me desmeleno un poco, tres o cuatro veces al año, ja, ja, ja...aunque ahora cueta un poco mas recuperar el cuerpo...y no hay cigarrillos en la ventana...en fin. Es lo que hay...siiii...lo he pasado muy bieeeen...)JE, JE, sonrisa batifica)
Un abrazo.
Salud y República!!
Nexus.